Del más
célebre de todos los comediógrafos griegos apenas nos han llegado unas cuantas
noticias que están contenidas en sus comedias. Nació en el demo ático de
Cidateneo y tuvo posesiones en la isla de Egina. Aunque sus obras reflejan una
gran pasión política no participó en la vida pública activamente.
Aristófanes
escribió unas cuarenta comedias de las que sólo conservamos completas once. Sus
primeras obras escénicas firmadas como Calístrato permanecen perdidas (Los
Convidados, 427 a. C., Los babilonios 426 a. C.).
Con este
mismo seudónimo y Los arcanienses gana el primer certamen teatral en las
fiestas leneas del 425.
En las once
obras completas que conservamos hoy en día podemos ver como Aristófanes se hace
eco de los problemas del momento (la guerra del Peloponeso, las críticas a la
tradición…) siempre con una intensa comicidad, gracias a una visión
caricaturesca del mundo que le rodea.
Así sucede
en Los Caballeros (424 a. C.), duro ataque al demagogo Cleón, defensor de la
guerra, que es derrotado al final por los caballeros, aristócratas conservadores,
y por el Salchichero, un demagogo más hábil que él. Las Nubes (423 a. C.)
supone un ataque a la nueva filosofía y a Sócrates, que es presentado como un
charlatán.
Otras obras
destacadas de este autor son Las avispas (422), La paz (421) y Las aves (414)
en la cual describe el reino de los pájaros, fundado por dos atenienses que
consiguen sustituir a los dioses en el gobierno del mundo.
Le suceden
después Lisístrata (411) burla de las utopías políticas y sociales. Las
tesmoforias (411) parodia de las tragedias de Eurípides y Las ranas (405)
sátira literaria que contrapone a Esquilo y a Eurípides.
Tras la
caída de Atenas, Aristófanes renunció a seguir cultivando la sátira política y emprendió nuevos caminos. En La asamblea de mujeres (392) satirizó ciertas
ideas reformistas y en Pluto (388) trata el tema de la riqueza y la pobreza.
La valoración de Aristófanes se ve dificultada por la
ausencia de otros autores contemporáneos a él con quien poderlo comparar.
En sus comedias siempre aparece el coro, implicado en la
acción que se desarrolla en dos partes: una primera en la que se muestra el
argumento y una segunda que expone las consecuencias. Tal esquema varía en las
últimas obras que cambian también de contenido.
En todas ellas hay que destacar su observación de la
realidad, su gracia caricaturesca y su delicada poesía. La intriga de la
comedia sólo sirve de pretexto para una serie de variaciones satíricas sobre
problemas de actualidad, y la aparente libertad de tono no entorpece la armonía
de conjunto.
Características de su obra
Aristófanes pretendió antes que nada hacer reír a los
espectadores con agudísimos diálogos, densos de sobreentendidos y llenos de
invenciones léxicas que se ven alternados con fragmentos delicadísimos.
Fragmento de su obra
Lisístrata:
¡Estas mujeres! Las invitas a una bacanal y no se puede ni entrar; vienen todas
volando y ¡ala! a tocar el timbal. Pero para esto, en cambio, no se presenta ni
una. Calla, que aquí viene la vecina. ¡Buenos días, Kalonike!
Kalonike:
Buenos días, Lisístrata. ¿Que pasa, que estas preocupada? ¡Hija, no pongas esta
cara! ¡No te favorece nada!
Lisístrata:
¡Es que se me enciende la sangre!¡Damos pena, las mujeres! ¡Para empezar, los
hombres nos tienen por unas sinvergüenzas!
Kalonike:
¡Porque lo somos!
Lisístrata:
Las convoco por una cuestión de vida o muerte que tenemos que tratar y mira,
ellas durmiendo, no aparecen.
Kalonike:
Ya vendrán, mujer. ¿No ves que no podemos salir de casa así como así? Tenemos
que estar por el marido, por la escalava, cuidar de los niños, hacer la sopa,
la colada…
Lisístrata:
Sí, ¡pero hay cosas más urgentes y penetrantes!
Kalonike:
¿Cosas penetrantes, dices? ¿Y como son de gordas?
Lisístrata:
¡Uy, muy gordas!
Kalonike:
¡Coño! ¡Y que esperan para venir!
Lisístrata:
No, no es lo que imaginas. Ya estarían todas aquí, si fuera eso. No, no. Hace
días que me ronda por la cabeza una cosa que me hurga cada noche y me quita el
sueño.
Kalonike:
¡Ah, debe ser una cosa fina! ¿Y quieres decir que es por la cabeza por dónde te
ronda? ¡Si tanto te hurga!
Lisístrata:
¿Otra vez con eso? Sí, señora, una cosa muy fina. Los hombres son unos bestias.
Tendríamos que agarralos y…
Kalonike:
¿Por donde?
[…]
Lisístrata:
Es la salvación de Grecia la que proyecto. De las mujeres, sí, de las mujeres
depende…
Kalonike:
¡Pues sí que estamos bien!
Lisístrata.- Voy a decíroslo, pues no tiene ya que seguir oculto el
asunto. Mujeres, si vamos a obligar a los hombres a hacer la paz, tenemos que
abstenernos...
Cleonice.- ¿De qué? Di.
Lisístrata.- ¿Lo vais a hacer?
Cleonice.- Lo haremos, aunque tengamos que morirnos.
Lisístrata.- Pues bien, tenemos que abstenernos del cipote. ¿Por qué os
dais la vuelta? ¿Adónde vais? Oye, ¿por qué hacéis muecas con la boca y negáis
con la cabeza? ¿Por qué se os cambia el color? ¿Por qué lloráis? ¿Lo vais a
hacer o no? ¿Por qué vaciláis?
Cleonice.- Yo no puedo hacerlo, que siga la guerra.
Mírrina.- Ni yo tampoco, por Zeus: que siga la guerra.
Lisístrata.- Y, ¿tú eres la que dice eso, rodaballo? ¡Si hace un
momento decías que te dejarías cortar por la mitad!

El contenido es correcto, esta claro y bien explicado.
ResponderEliminarPero mejoraria si le añadieras un video, para completar la información.
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