miércoles, 17 de diciembre de 2014

                                            Teatro clásico francés: Molière

A mediados del siglo XVI la creación artística europea muestra una nueva preocupación por lo religioso y moral. En el Barroco (siglo XVII) los rasgos más significativos son el desengaño, el pesimismo y la ruptura de los ideales renacentistas.

Sin embargo, en algunos países como Francia, la literatura del siglo XVII continúa las formas renacentistas y la imitación de los clásicos grecolatinos en un movimiento artístico llamado clasicismo. De esta forma el teatro debía someterse a la regla de las tres unidades (tiempo, lugar y acción).

En Francia el teatro tuvo un florecimiento más tardío y fue menos popular que en otros países como España o Inglaterra. Las características que definen a este teatro son:

-El teatro se desarrolla bajo el patrocinio de la realeza y la corte

-Su género de preferencia era la tragedia

-El teatro se somete a la regla de las tres unidades

-Los argumentos están inspirados en la antigüedad clásica

-Se eliminan los argumentos que atentan contra el clero

-la intención era provocar admiración y asombro

Por tanto el teatro en Francia no será un género popular, sino elitista.



 



 El enfermo imaginario - Fragmento

CLEONTE
- ¿Qué tenéis, Angélica? ¿Por qué lloráis?
ANGÉLICA
- ¡Lloro porque acabo de perder lo más grande que puede perderse en la vida! ¡Lo más querido! ¡Lloro la muerte de mi padre!
CLEONTE
- ¡Qué catástrofe! ¡Qué suceso tan inesperado!... Habiéndole rogado a vuestro tío que intercediera en mi favor, venía ahora a presentarme a él para rogarle, con todos los respetos, que me concediera tu mano.
ANGÉLICA
- No hablemos más de nada, Cleonte, y olvidemos toda idea de matrimonio. Después de esta desgracia, no quiero pertenecer al mundo; renuncio a él para siempre... ¡Sí, padre querido! Si antes me resistí a vuestros deseos, quiero seguirlos ahora y reparar de este modo la pesadumbre que os causé y de la que ahora me acuso. Aceptad, padre mío, mi promesa y dejad que os abrace para testimoniaros mi ternura.
ARGAN
- ¡Hija mía!
ANGÉLICA- ¡Ah!
ARGAN
- ¡Ven! ¡No temas! Tú sí eres de mi sangre; mi verdadera hija, cuya bondad me enorgullece.
ANGÉLICA
- ¡Qué agradable sorpresa, padre mío! Y ya que, para dicha mía, vuelvo a veros, dejad que me eche a vuestras plantas y que os suplique que, si no estáis dispuesto a favorecer los impulsos de mi corazón, si no queréis darme a Cleonte por esposo, al menos, os lo ruego, no me obliguéis a casarme con otro. Es la única gracia que os pido.
CLEONTE
- Dejaos enternecer, señor, por sus ruegos y por los míos, y no queráis contrariar los transportes de nuestra mutua inclinación.
BERALDO
- Te opondrás aún?
ANTONIA
- ¿Permaneceréis insensible a tanto amor?
ARGAN
- Que se haga médico y consentiré en el matrimonio. Haceos médico y os entrego mi hija.
CLEONTE
- Con mucho gusto, señor. Si es esa la condición para llegar a ser vuestro yerno, yo me haré médico, y boticario también, si os agrada. ¡Qué no haría yo por lograr a mi Angélica!
BERALDO
- Se me ocurre una cosa, hermano. ¿Por qué no te haces médico tú también? Esa sería la mejor solución, porque entonces lo tendrías todo en tu mano.
ANTONIA
- Es verdad. Ese sería el mejor medio de curaros; no hay enfermedad tan osada que se atreva a jugársela a un médico.
ARGAN
- ¿Os burláis de mí? ¿Estoy yo en edad de ponerme a estudiar?
BERALDO
- ¿Estudiar? La mayoría de los médicos no saben lo que tú.
ARGAN
- ¿Y el latín? ¿Y el conocimiento de las enfermedades y de su medicación?
BERALDO
- En el instante de vestir los manteos y calarte el birrete te lo sabes todo.
ARGAN
- Pero ¿con sólo vestir los hábitos se sabe medicina?
BERALDO
- ¡Claro!... Con una toga y un bonete, todo charlatán resulta un sabio, y los mayores desatinos se admiten como cosa razonable.
ANTONIA
- Además, con esas barbas ya tenéis la mitad del camino ganado; unas buenas barbas hacen a un médico.
CLEONTE
- Y en último caso, aquí estoy yo dispuesto a todo.
BERALDO
- ¿Quieres que despachemos ahora mismo?
ARGAN
- ¿Ahora mismo?
BERALDO
- Y aquí, en tu misma casa.
ARGAN
- ¿En mi casa?
BERALDO
- Sí. Yo tengo amigos en la Facultad que vendrán al instante para que celebremos la ceremonia en la sala. Además, no te costará nada.
ARGAN
- ¿Qué hacer?
BERALDO
- Te aleccionan en cuatro palabras y te dan por escrito el discurso que debes pronunciar. Mientras tú te vistes con más decencia, yo voy a avisarles.
ARGAN
- Pues vamos.
ANTONIA
- ¿Qué es lo que pretendéis?
BERALDO
- Que nos divirtamos un rato. Los comediantes han concertado una mascarada parodiando la recepción de un médico; propongo que nosotros tomemos también parte en la farsa y que mi hermano represente el papel principal.
ANGÉLICA
- Me parece demasiada burla.
BERALDO
- Más que burlarnos, es ponernos a tono con sus chifladuras y, aparte de que esto quedará entre nosotros, encargándonos cada uno de un papel, nos daremos mutuamente la broma; el Carnaval nos autoriza. Vamos a prepararlo todo.
CLEONTE (A Angélica)
- ¿Consientes?
ANGÉLICA
- Puesto que mi tío nos autoriza...


1 comentario:

  1. Me parece que se da poca informacion de Moliere(casi nada), solo se pone un fragmento de su obra que en relacion con la informacion sobre el teatro frances me parece muy estenso y hace que te aborrezca leer el fragmento completo, aunque el contenido de la entrada en cuanto a informacion me parece bastante bueno e interesante.

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