miércoles, 17 de diciembre de 2014
Homero
Algunas de las características de la época homérica son:
- El verso homérico: el hexámetro dactílico.
La unidad métrica utilizada por Homero en sus obras es el hexámetro dactílico. Un dáctilo está formado por una sílaba larga y dos breves ( _ U U ), aunque las dos sílabas breves pueden ser sustituidas por una larga,recibiendo el nombre así de espondeo. Resultando finalmente una sucesión de seis dáctilos (llamados pies), de los cuales los cinco primeros pueden ser remplazados por espondeos, formando de este modo el verso.
-La dicción formular:
Existen una serie de expresiones repetidas a lo largo de los poemas. Estas reciben el nombre de fórmulas o epítetos y todas ellas tiene una métrica definida que de alguna forma se utiliza para “rellenar el verso” a partir de distintas cesuras. Hay que tener en cuenta la transmisión oral de los poemas y la dificultad que estoconlleva, por lo que no es de extrañar que existieran una serie de fórmulas prefijadas a las que el aedo recurría, facilitando así su trabajo.
-La lengua homérica:
La lengua utilizada no está determinada y es artificial. Contiene diferentes elementos áticos, jónicos y eólicos. Su transmisión oral es un factor fundamental que provoca variaciones en el texto, apareciendo formas distintas en cada parte del poema debido a la necesidad métrica, como arcaísmos.
-Situación en un pasado legendario:
Las obras de Homero están ambientadas en un pasado legendario en la que se narran las hazañas de héroes épicos en lugares totalmente míticos, no tienen por qué ser reales.
-Narrador omnisciente:
El autor jamás entra en la historia, éste solo narralos acontecimientos desde un punto de vista ajeno, y por eso sabe y puede relatar los sentimientos y pensamientos de todos los personajes. En ningún momento deja aflorar su personalidad.
Fragmento de la Odiseas
" Entretanto la sólida nave en su curso ligero
se enfrentó a las Sirenas: un soplo feliz la impelía
mas de pronto cesó aquella brisa, una calma profunda
se sintió alrededor: algún dios alisaba las olas.
Levantáronse entonces mis hombres, plegaron la vela,
la dejaron caer al fondo del barco y, sentándose al remo,
blanqueaban de espumas el mar con las palas pulidas.
Yo entretanto cogí el bronce agudo, corté un pan de cera
y, partiendolo en trozos pequeños, los fui pellizcando
con mi mano robusta: ablandáronse pronto, que eran
poderosos mis dedos y el fuego del sol de lo alto.
Uno a uno a mis hombres con ellos tapé los oídos
y, a su vez, me ataron de piernas y manos
en el mástil, derecho, con fuertes maromas y, luego,
a azotar con los remos volvieron al mar espumante.
Ya distaba la costa no más que el alcance de un grito
y la nave crucera volaba, mas bien percibieron
las Sirenas su paso y alzaron su canto sonoro:
"Llega acá, de los dánaos honor, gloriosísimo Ulises,
de tu marcha refrena el ardor para oír nuestro canto,
porque nadie en su negro bajel pasa aquí sin que atienda
a esta voz que en dulzores de miel de los labios nos fluye.
Quien la escucha contento se va conociendo mil cosas:
los trabajos sabemos que allá por la Tróade y sus campos
de los dioses impuso el poder a troyanos y argivos
y aún aquello que ocurre doquier en la tierra fecunda".
Tal decían exhalando dulcísima voz y en mi pecho
yo anhelaba escucharlas. Frunciendo mis cejas mandaba
a mis hombres soltar mi atadura; bogaban doblados
contra el remo y en pie Perimedes y Euríloco, echando
sobre mí nuevas cuerdas, forzaban cruelmente sus nudos.
Cuando al fin las dejamos atrás y no más se escuchaba
voz alguna o canción de Sirenas, mis fieles amigos
se sacaron la cera que yo en sus oídos había
colocado al venir y libráronme a mí de mis lazos. "
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