viernes, 19 de diciembre de 2014

LA TRAGEDIA CLÁSICA GRIEGA



 Características generales 


     1. Las representaciones teatrales formaban parte de ciertas celebraciones religiosas, principalmente los festivales en honor al dios Dioniso. Las obras eran representadas en fechas concretas a lo largo del año.
     2. Los festivales eran un certamen de competición: se seleccionaban tres poetas trágicos de entre los concursantes. Cada autor presentaba tres tragedias y un drama satírico.
      3. Solo se conservan tragedias de autores atenienses. La tragedia más antigua conservada es del 472 a.C. (Los Persas de Esquilo); la más moderna es Edipo en Colono de Sófocles. El argumento de las tragedias griegas está relacionado con algún mito.
      4. El coro: su papel fue disminuyendo a partir del siglo V (danzaban a son de la flauta). Es el elemento más relevante de la tragedia. La tragedia se constituye sobre la dualidad entre coro-personaje. El coro permanece en forma semicircular en la “orchestra”, su función es principalmente lírica; los personajes están en la escena. Si hay alguno del coro que habla en nombre de todos, es el corifeo.
      5. Los héroes trágicos están por encima de lo humano; la tragedia los expone no como ejemplos que deben ser imitados, sino como reflexión sobre los límites de la naturaleza humana.
      6. Todos los actores y el coro llevaban máscaras adecuadas a su papel (el uso de máscaras posibilita que los actores jueguen con los papeles: un actor con dos personajes / un personaje con dos actores). Llevaban coturnos para que se les viera mejor. Los actores y el coro lo formaban siempre varones, que debían ser ciudadanos atenienses (aunque el personaje fuera femenino).

      

 

Sófocles 

 

 

     Nació en el seno de una familia acomodada, su padre fue Sofilo un acaudalado comerciante de armaduras, debido a ello gozó de una buena educación, la mejor de los aristócratas de la época.
Siendo un joven de tan sólo dieciséis años fue elegido director del coro de muchachos para celebrar la victoria de Salamina. En el 468 a.C. alcanzó notoriedad como autor trágico al presentarse en el concurso teatral que se celebraba anualmente en Atenas y vencer a Esquilo cuya supremacía como poeta trágico había sido indiscutible en los años precedentes.

     Su obra literaria consiste en ciento veintitrés obras durante su vida, pero de esa enorme producción se conservan en la actualidad, aparte de algunos fragmentos, tan sólo siete tragedias completas: Antígona, Edipo Rey, Áyax, Las Traquinias, Filoctetes, Edipo en Colono y Electra.
Se sabe que entre sus amigos se encontraban Heródoto, el historiador, y Pericles,el estadista. Aunque no se comprometió demasiado con la actividad política y carecía de aspiraciones militares fue elegido por los atenienses para desempeñar importantes puestos políticos y militares. 
     Su vida coincidió con el período de máximo esplendor de Atenas y cuando murió, a la edad de noventa años, su muerte coincidió con la guerra con Esparta que habría de significar el principio del fin del dominio ateniense.
   
     Sófocles, por encima de todo, fue el poeta de Atenas; es considerado actualmente por gran parte de los estudiosos como el mejor de los dramaturgos griegos por haber aportado importantes innovaciones a la técnica dramática, como así también, haber transformado el espíritu y el prestigio de la tragedia.

Edipo Rey


     Mito de Edipo: rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta, rey y reina de Tebas respectivamente. Un oráculo advirtió a Layo que sería asesinado por su propio hijo. Decidido a rehuir su destino, ató los pies de su hijo recién nacido y lo abandonó para que muriera en una montaña solitaria. Su hijo fue recogido por un pastor y entregado al rey de Corinto, quien le dio el nombre de Edipo (pie hinchado) y lo adoptó como su propio hijo. El niño no sabía que era adoptado y, cuando un oráculo proclamó que mataría a su padre, abandonó Corinto.
     Durante su travesía, encontró y mató a Layo, creyendo que el rey y sus acompañantes eran una banda de ladrones y así, inesperadamente, se cumplió la profecía. Solo y sin hogar, Edipo llegó a Tebas, acosado por un monstruo espantoso, la Esfinge, que andaba por los caminos que iban a la ciudad, matando y devorando a todos los viajeros que no sabían responder al enigma que les planteaba. Cuando Edipo resolvió acertadamente el enigma, la esfinge se suicidó. Creyendo que el rey Layo había muerto en manos de asaltantes desconocidos, y agradecidos al viajero por librarlos del monstruo, los tebanos lo recompensaron haciéndolo su rey y dándole a la reina Yocasta por esposa. 
     Durante muchos años la pareja vivió feliz, sin saber que ellos eran en realidad madre e hijo. Pronto Edipo descubrió que involuntariamente había matado a su padre. Atribulada por su vida incestuosa, Yocasta se suicidó y, cuando Edipo se dio cuenta de que ella se había matado, se quitó los ojos y abandonó el trono. Vivió en Tebas varios años pero acabó desterrado.

 

Fragmento extraído de la obra 

[...] 

PASTOR:
     ¡Ay!, ¡heme aquí ante una cosa horrible de decir!
EDIPO:
     Y para mí también horrible de oír. Pero, sin embargo, tengo que oírla.
PASTOR:
     Se decía que era hijo de Layo. Pero ella está en casa, tu mujer, te diría mejor que nadie
cómo fue eso.
EDIPO:
     ¿Te lo dio ella?
PASTOR:
     Sí, rey.
EDIPO:
      ¿Para qué?
PASTOR:
     Para que lo hiciera desaparecer.
EDIPO:
     ¿Una madre? ¡desgraciada!
PASTOR:
     Por miedo de horribles oráculos.
EDIPO:
     ¿Qué decían esos oráculos?
PASTOR:
      Que aquel niño debía matar a sus padres; así se decía.
EDIPO:
     Pero tú, ¿por qué se lo entregaste a este anciano?
PASTOR:
     Por piedad, señor. Pensaba que se lo llevaría a otra comarca, a la isla donde él vivía. Mas
él, para las más grandes desgracias, lo guardó junto a sí. Porque si tú eres el que él dice,
has de saber que eres el más infortunado de los hombres.
EDIPO:
     ¡Ay! ¡Ay! Todo se ha aclarado ahora. ¡Oh luz, pudiera yo verte por última vez en este
instante! Nací de quien no debería haber nacido; he vivido con quienes no debería estar
viviendo; maté a quien no debería haber matado.
[...]


     Enlace de la representación teatral de la obra, realizada por alumnos:



jueves, 18 de diciembre de 2014

SAFO-POESIA






Este tipo de poesía hay que encuadrarla dentro de la poesía de la isla de Lesbos, que por sus características especiales, tanto en el contenido como en la forma, merece un trato aparte dentro de la lírica arcaica. En los siglos VII y VI a Cr. florece en este lugar una cultura propia y brillante que tiene en la lírica uno de sus mejores componentes con Alceo y Safo. Antes de estos se conocen dos famosos músicos lesbios: Terpandro y Arión. La poesía y el canto aparecen en principio muy ligados a ceremonias religiosas y rituales, de carácter popular.

La parte más característica de la poesía de Alceo y Safo es monodia, compuesta en cortas estrofas y en variados pero simples metros, cantada y acompañada de instrumentos de cuerda.

Es una poesía depurada, de gusto aristocrático y refinado que sabe valorar la sencillez, sin artificios.

Es más personal que el resto de la lírica arcaica, tanto en autor como en tema.

Está escrita en dialecto local lesbio, lo que contribuye a darle mayor naturalidad y sinceridad.


Bajo tierras estarás

Bajo tierra estarás,
nunca de ti,
muerta, memoria habrá

ni añoranza; que a ti
de este rosal
nada las Musas dan;

ignorada también,
tú marcharás
a esa infernal mansión,

y volando errarás,
siempre sin luz,
junto a los muertos tú.




miércoles, 17 de diciembre de 2014

                                            Teatro clásico francés: Molière

A mediados del siglo XVI la creación artística europea muestra una nueva preocupación por lo religioso y moral. En el Barroco (siglo XVII) los rasgos más significativos son el desengaño, el pesimismo y la ruptura de los ideales renacentistas.

Sin embargo, en algunos países como Francia, la literatura del siglo XVII continúa las formas renacentistas y la imitación de los clásicos grecolatinos en un movimiento artístico llamado clasicismo. De esta forma el teatro debía someterse a la regla de las tres unidades (tiempo, lugar y acción).

En Francia el teatro tuvo un florecimiento más tardío y fue menos popular que en otros países como España o Inglaterra. Las características que definen a este teatro son:

-El teatro se desarrolla bajo el patrocinio de la realeza y la corte

-Su género de preferencia era la tragedia

-El teatro se somete a la regla de las tres unidades

-Los argumentos están inspirados en la antigüedad clásica

-Se eliminan los argumentos que atentan contra el clero

-la intención era provocar admiración y asombro

Por tanto el teatro en Francia no será un género popular, sino elitista.



 



 El enfermo imaginario - Fragmento

CLEONTE
- ¿Qué tenéis, Angélica? ¿Por qué lloráis?
ANGÉLICA
- ¡Lloro porque acabo de perder lo más grande que puede perderse en la vida! ¡Lo más querido! ¡Lloro la muerte de mi padre!
CLEONTE
- ¡Qué catástrofe! ¡Qué suceso tan inesperado!... Habiéndole rogado a vuestro tío que intercediera en mi favor, venía ahora a presentarme a él para rogarle, con todos los respetos, que me concediera tu mano.
ANGÉLICA
- No hablemos más de nada, Cleonte, y olvidemos toda idea de matrimonio. Después de esta desgracia, no quiero pertenecer al mundo; renuncio a él para siempre... ¡Sí, padre querido! Si antes me resistí a vuestros deseos, quiero seguirlos ahora y reparar de este modo la pesadumbre que os causé y de la que ahora me acuso. Aceptad, padre mío, mi promesa y dejad que os abrace para testimoniaros mi ternura.
ARGAN
- ¡Hija mía!
ANGÉLICA- ¡Ah!
ARGAN
- ¡Ven! ¡No temas! Tú sí eres de mi sangre; mi verdadera hija, cuya bondad me enorgullece.
ANGÉLICA
- ¡Qué agradable sorpresa, padre mío! Y ya que, para dicha mía, vuelvo a veros, dejad que me eche a vuestras plantas y que os suplique que, si no estáis dispuesto a favorecer los impulsos de mi corazón, si no queréis darme a Cleonte por esposo, al menos, os lo ruego, no me obliguéis a casarme con otro. Es la única gracia que os pido.
CLEONTE
- Dejaos enternecer, señor, por sus ruegos y por los míos, y no queráis contrariar los transportes de nuestra mutua inclinación.
BERALDO
- Te opondrás aún?
ANTONIA
- ¿Permaneceréis insensible a tanto amor?
ARGAN
- Que se haga médico y consentiré en el matrimonio. Haceos médico y os entrego mi hija.
CLEONTE
- Con mucho gusto, señor. Si es esa la condición para llegar a ser vuestro yerno, yo me haré médico, y boticario también, si os agrada. ¡Qué no haría yo por lograr a mi Angélica!
BERALDO
- Se me ocurre una cosa, hermano. ¿Por qué no te haces médico tú también? Esa sería la mejor solución, porque entonces lo tendrías todo en tu mano.
ANTONIA
- Es verdad. Ese sería el mejor medio de curaros; no hay enfermedad tan osada que se atreva a jugársela a un médico.
ARGAN
- ¿Os burláis de mí? ¿Estoy yo en edad de ponerme a estudiar?
BERALDO
- ¿Estudiar? La mayoría de los médicos no saben lo que tú.
ARGAN
- ¿Y el latín? ¿Y el conocimiento de las enfermedades y de su medicación?
BERALDO
- En el instante de vestir los manteos y calarte el birrete te lo sabes todo.
ARGAN
- Pero ¿con sólo vestir los hábitos se sabe medicina?
BERALDO
- ¡Claro!... Con una toga y un bonete, todo charlatán resulta un sabio, y los mayores desatinos se admiten como cosa razonable.
ANTONIA
- Además, con esas barbas ya tenéis la mitad del camino ganado; unas buenas barbas hacen a un médico.
CLEONTE
- Y en último caso, aquí estoy yo dispuesto a todo.
BERALDO
- ¿Quieres que despachemos ahora mismo?
ARGAN
- ¿Ahora mismo?
BERALDO
- Y aquí, en tu misma casa.
ARGAN
- ¿En mi casa?
BERALDO
- Sí. Yo tengo amigos en la Facultad que vendrán al instante para que celebremos la ceremonia en la sala. Además, no te costará nada.
ARGAN
- ¿Qué hacer?
BERALDO
- Te aleccionan en cuatro palabras y te dan por escrito el discurso que debes pronunciar. Mientras tú te vistes con más decencia, yo voy a avisarles.
ARGAN
- Pues vamos.
ANTONIA
- ¿Qué es lo que pretendéis?
BERALDO
- Que nos divirtamos un rato. Los comediantes han concertado una mascarada parodiando la recepción de un médico; propongo que nosotros tomemos también parte en la farsa y que mi hermano represente el papel principal.
ANGÉLICA
- Me parece demasiada burla.
BERALDO
- Más que burlarnos, es ponernos a tono con sus chifladuras y, aparte de que esto quedará entre nosotros, encargándonos cada uno de un papel, nos daremos mutuamente la broma; el Carnaval nos autoriza. Vamos a prepararlo todo.
CLEONTE (A Angélica)
- ¿Consientes?
ANGÉLICA
- Puesto que mi tío nos autoriza...


Aristófanes

Del más célebre de todos los comediógrafos griegos apenas nos han llegado unas cuantas noticias que están contenidas en sus comedias. Nació en el demo ático de Cidateneo y tuvo posesiones en la isla de Egina. Aunque sus obras reflejan una gran pasión política no participó en la vida pública activamente.

Aristófanes escribió unas cuarenta comedias de las que sólo conservamos completas once. Sus primeras obras escénicas firmadas como Calístrato permanecen perdidas (Los Convidados, 427 a. C., Los babilonios 426 a. C.).

Con este mismo seudónimo y Los arcanienses gana el primer certamen teatral en las fiestas leneas del 425.

En las once obras completas que conservamos hoy en día podemos ver como Aristófanes se hace eco de los problemas del momento (la guerra del Peloponeso, las críticas a la tradición…) siempre con una intensa comicidad, gracias a una visión caricaturesca del mundo que le rodea.

Así sucede en Los Caballeros (424 a. C.), duro ataque al demagogo Cleón, defensor de la guerra, que es derrotado al final por los caballeros, aristócratas conservadores, y por el Salchichero, un demagogo más hábil que él. Las Nubes (423 a. C.) supone un ataque a la nueva filosofía y a Sócrates, que es presentado como un charlatán.

Otras obras destacadas de este autor son Las avispas (422), La paz (421) y Las aves (414) en la cual describe el reino de los pájaros, fundado por dos atenienses que consiguen sustituir a los dioses en el gobierno del mundo.

Le suceden después Lisístrata (411) burla de las utopías políticas y sociales. Las tesmoforias (411) parodia de las tragedias de Eurípides y Las ranas (405) sátira literaria que contrapone a Esquilo y a Eurípides.

Tras la caída de Atenas, Aristófanes renunció a seguir cultivando la sátira política y emprendió nuevos caminos. En La asamblea de mujeres (392) satirizó ciertas ideas reformistas y en Pluto (388) trata el tema de la riqueza y la pobreza.
La valoración de Aristófanes se ve dificultada por la ausencia de otros autores contemporáneos a él con quien poderlo comparar.

En sus comedias siempre aparece el coro, implicado en la acción que se desarrolla en dos partes: una primera en la que se muestra el argumento y una segunda que expone las consecuencias. Tal esquema varía en las últimas obras que cambian también de contenido.

En todas ellas hay que destacar su observación de la realidad, su gracia caricaturesca y su delicada poesía. La intriga de la comedia sólo sirve de pretexto para una serie de variaciones satíricas sobre problemas de actualidad, y la aparente libertad de tono no entorpece la armonía de conjunto.

Características de su obra


Aristófanes pretendió antes que nada hacer reír a los espectadores con agudísimos diálogos, densos de sobreentendidos y llenos de invenciones léxicas que se ven alternados con fragmentos delicadísimos.

Fragmento de su obra
Lisístrata: ¡Estas mujeres! Las invitas a una bacanal y no se puede ni entrar; vienen todas volando y ¡ala! a tocar el timbal. Pero para esto, en cambio, no se presenta ni una. Calla, que aquí viene la vecina. ¡Buenos días, Kalonike!
Kalonike: Buenos días, Lisístrata. ¿Que pasa, que estas preocupada? ¡Hija, no pongas esta cara! ¡No te favorece nada!
Lisístrata: ¡Es que se me enciende la sangre!¡Damos pena, las mujeres! ¡Para empezar, los hombres nos tienen por unas sinvergüenzas!
Kalonike: ¡Porque lo somos!
Lisístrata: Las convoco por una cuestión de vida o muerte que tenemos que tratar y mira, ellas durmiendo, no aparecen.
Kalonike: Ya vendrán, mujer. ¿No ves que no podemos salir de casa así como así? Tenemos que estar por el marido, por la escalava, cuidar de los niños, hacer la sopa, la colada…
Lisístrata: Sí, ¡pero hay cosas más urgentes y penetrantes!
Kalonike: ¿Cosas penetrantes, dices? ¿Y como son de gordas?
Lisístrata: ¡Uy, muy gordas!
Kalonike: ¡Coño! ¡Y que esperan para venir!
Lisístrata: No, no es lo que imaginas. Ya estarían todas aquí, si fuera eso. No, no. Hace días que me ronda por la cabeza una cosa que me hurga cada noche y me quita el sueño.

Kalonike: ¡Ah, debe ser una cosa fina! ¿Y quieres decir que es por la cabeza por dónde te ronda? ¡Si tanto te hurga!
Lisístrata: ¿Otra vez con eso? Sí, señora, una cosa muy fina. Los hombres son unos bestias. Tendríamos que agarralos y…
Kalonike: ¿Por donde?
[…]
Lisístrata: Es la salvación de Grecia la que proyecto. De las mujeres, sí, de las mujeres depende…
Kalonike: ¡Pues sí que estamos bien!
Lisístrata.- Voy a decíroslo, pues no tiene ya que seguir oculto el asunto. Mujeres, si vamos a obligar a los hombres a hacer la paz, tenemos que abstenernos...
Cleonice.- ¿De qué? Di.
Lisístrata.- ¿Lo vais a hacer?
Cleonice.- Lo haremos, aunque tengamos que morirnos.
Lisístrata.- Pues bien, tenemos que abstenernos del cipote. ¿Por qué os dais la vuelta? ¿Adónde vais? Oye, ¿por qué hacéis muecas con la boca y negáis con la cabeza? ¿Por qué se os cambia el color? ¿Por qué lloráis? ¿Lo vais a hacer o no? ¿Por qué vaciláis?
Cleonice.- Yo no puedo hacerlo, que siga la guerra.
Mírrina.- Ni yo tampoco, por Zeus: que siga la guerra.
Lisístrata.- Y, ¿tú eres la que dice eso, rodaballo? ¡Si hace un momento decías que te dejarías cortar por la mitad!
Cleonice.- Otra cosa, cualquier otra cosa que quieras. Incluso, si hace falta, estoy dispuesta a andar por fuego. Eso antes que el cipote, que no hay nada comparable, Lisístrata guapa.

Homero


Algunas de las características de la época homérica son:

- El verso homérico: el hexámetro dactílico.

La unidad métrica utilizada por Homero en sus obras es el hexámetro dactílico. Un dáctilo está formado por una sílaba larga y dos breves ( _ U U ), aunque las dos sílabas breves pueden ser sustituidas por una larga,recibiendo el nombre así de espondeo. Resultando finalmente una sucesión de seis dáctilos (llamados pies), de los cuales los cinco primeros pueden ser remplazados por espondeos, formando de este modo el verso.

-La dicción formular:

Existen una serie de expresiones repetidas a lo largo de los poemas. Estas reciben el nombre de fórmulas o epítetos y todas ellas tiene una métrica definida que de alguna forma se utiliza para “rellenar el verso” a partir de distintas cesuras. Hay que tener en cuenta la transmisión oral de los poemas y la dificultad que estoconlleva, por lo que no es de extrañar que existieran una serie de fórmulas prefijadas a las que el aedo recurría, facilitando así su trabajo.

-La lengua homérica:

La lengua utilizada no está determinada y es artificial. Contiene diferentes elementos áticos, jónicos y eólicos. Su transmisión oral es un factor fundamental que provoca variaciones en el texto, apareciendo formas distintas en cada parte del poema debido a la necesidad métrica, como arcaísmos.

-Situación en un pasado legendario:

Las obras de Homero están ambientadas en un pasado legendario en la que se narran las hazañas de héroes épicos en lugares totalmente míticos, no tienen por qué ser reales.

-Narrador omnisciente:
El autor jamás entra en la historia, éste solo narralos acontecimientos desde un punto de vista ajeno, y por eso sabe y puede relatar los sentimientos y pensamientos de todos los personajes. En ningún momento deja aflorar su personalidad.

    Fragmento de la Odiseas

Entretanto la sólida nave en su curso ligero
se enfrentó a las Sirenas: un soplo feliz la impelía
mas de pronto cesó aquella brisa, una calma profunda
se sintió alrededor: algún dios alisaba las olas.
Levantáronse entonces mis hombres, plegaron la vela,
la dejaron caer al fondo del barco y, sentándose al remo,
blanqueaban de espumas el mar con las palas pulidas.
Yo entretanto cogí el bronce agudo, corté un pan de cera
y, partiendolo en trozos pequeños, los fui pellizcando
con mi mano robusta: ablandáronse pronto, que eran
poderosos mis dedos y el fuego del sol de lo alto.
Uno a uno a mis hombres con ellos tapé los oídos
y, a su vez, me ataron de piernas y manos
en el mástil, derecho, con fuertes maromas y, luego,
a azotar con los remos volvieron al mar espumante.
Ya distaba la costa no más que el alcance de un grito
y la nave crucera volaba, mas bien percibieron
las Sirenas su paso y alzaron su canto sonoro:
"Llega acá, de los dánaos honor, gloriosísimo Ulises,
de tu marcha refrena el ardor para oír nuestro canto,
porque nadie en su negro bajel pasa aquí sin que atienda
a esta voz que en dulzores de miel de los labios nos fluye.
Quien la escucha contento se va conociendo mil cosas:
los trabajos sabemos que allá por la Tróade y sus campos
de los dioses impuso el poder a troyanos y argivos
y aún aquello que ocurre doquier en la tierra fecunda".
Tal decían exhalando dulcísima voz y en mi pecho
yo anhelaba escucharlas. Frunciendo mis cejas mandaba
a mis hombres soltar mi atadura; bogaban doblados
contra el remo y en pie Perimedes y Euríloco, echando
sobre mí nuevas cuerdas, forzaban cruelmente sus nudos.
Cuando al fin las dejamos atrás y no más se escuchaba
voz alguna o canción de Sirenas, mis fieles amigos
se sacaron la cera que yo en sus oídos había
colocado al venir y libráronme a mí de mis lazos. 
"